La caja metafísica

caja metafisica

Un amigo me ha comentado  que cuando se encontraba deleitándose en la exposición retrospectiva sobre la obra de Jorge Oteiza oyó comentar a bastantes  personas que “esas esculturas no representan nada y  mucho menos son arte”. El disgusto de mi amigo fue tan considerable que se vio arrastrado  al bar del museo a beberse algo fuerte -no me concretó ni tipo ni  marca- para no desfallecer por la decepción y la pena.

           Solo la ignorancia sobre la obra artística del escultor Jorge Oteiza puede llevar a un ser humano a emitir un juicio tan severo. Cuando se vive en la rusticidad o en  el desconocimiento ingente sobre una materia artística el enjuiciador debería cuidarse de realizar digresiones precipitadas.

     Yo acudí a esa exposición de Oteiza y me pareció magnifica. Allí pude deleitarme con una  de las esculturas más conseguidas del autor: La caja metafísica, de 1957. Basta su nombre para sentirte desafiado, para exigirte una mirada atenta.

caja metafisica

    – Pues yo solo veo una caja de metal inacabada, ni siquiera simétrica –diría algún osado visitante-. En esa “cosa” es imposible guardar nada, ni un conejo, mucho menos la metafísica.

       La caja metafísica no es sólo una aventura estética en la que Oteiza se divierte jugando con las formas, sino que éste va mucho más allá. Su aparente simplicidad formal es en realidad el resultado de una investigación, un trabajo, que le llevó muchos años. El artista  ha creado un espacio dentro y otro fuera de los planos del cubo.  El espacio queda configurado por la relación entre los planos, el equilibrio, la ilación entre la horizontal y la verticalidad, el exterior y lo interior, sus intersecciones, los ángulos creados,  el dibujo del contorno y las sombras.

      -Te podría dar la razón -continuaría mi imaginario interlocutor-, pero para eso no hace falta años de investigación. La idea del espacio interior delimitado no está mal traída, pero te aseguro que con mirar atentamente la caja de mi nueva tostadora, una vez desembalada esta, hubiese conseguido el mismo efecto que mirando esa escultura.

       Oteizal progresa filosóficamente por caminos no transitados en la escultura, la pintura e incluso la arquitectura. Para él la mirada sola no basta, por eso diseña una estética que ya no es constructiva, es decir, ya no persigue crear una unidad a través de la combinación de elementos. Él realiza un planteamiento filosófico: la tensión entre el ser y la nada, la abstracción. Para Oteiza la caja metafísica representa un  espacio atemporal que aísla el movimiento de la vida y la naturaleza.  El escultor construye una caja vacía que delimita un espacio vacío. Creación, por tanto, de un vacío ideal, sagrado y trascendente. El cubo es el lugar desde el que pensar lo absoluto. La relación del hombre con el universo, con lo transcendente.

      -Me parece que exageras bastante en tu interpretación de la obra. ¿De dónde sacas esas ideas?, ¿vienen en el folleto? Acepto que es una caja y que está vacía y que, para el autor y algún descerebrado como tú, pueda tener algún sentido profundo. Incluso admitiría que es original, aunque bastante fea. Pero cuando se contempla junto a las demás obras expuestas o bien lloras por el dinero y tiempo perdido en la exposición o bien… ¿Recuerdas “La tapa de una lata de hojalata”? ¿Qué pasa, acaso allí dentro vivía la metafísica antes de pasar al cubo?  tapa de lata

      Oteiza contempla el arte como la más adecuada forma de expresión de las aspiraciones humanas de trascendencia, el lugar de la manifestación de lo sagrado.

     -¿Dentro de esa lata oxidada? ¡Vamos, vamos, vamos!

    Debes comprender que la abstracción te permite evitar el subjetivismo, la anécdota, el sentimentalismo, aquello que dentro del arte te desvía de lo verdaderamente importante. Oteiza piensa en el vacío, lo estudia y después lo va atrapando con la menor cantidad de materia posible. El vacío se convierte para él en el único protagonista, una realidad palpable. Es la tensión entre el ser y la nada.

    -Definitivamente, creo que en la próxima ocasión me iré al cine.