Cuadrado negro sobre fondo blanco

cuadro negro
Cuadrado negro sobre fondo blanco

     Kazimir Malévich (1878, Kiev-1935, Leningrado) fue un pintor ruso, ​creador del suprematismo, uno de los movimientos más importante de la vanguardia pictórica del siglo XX.

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Autorretrato, 1908

     Cuadrado negro es un óleo sobre lienzo de 106,2 x 106,5 cm. fechado en 1913 y conservado en el Museo Estatal de Rusia, en San Petersburgo. El cuadro fue expuesto por primera vez en 1915 en La Última Exhibición Futurista 0.10. La obra marca el nacimiento del suprematismo. Malévich en aquella exposición presentó otras treinta y ocho obras abstractas. Este movimiento pictórico supuso un giro radical en la evolución de toda la pintura contemporánea.

       La palabra “suprematismo” hace alusión a la supremacía de la nada como expresión última. Las formas geométricas puras se conciben entonces como las representaciones que mejor describían esta “nada”. malevich 2 Malévich reduce los elementos pictóricos al mínimo extremo: el plano puro, el cuadrado, el círculo y la cruz. Por su parte, los colores son siempre los más básicos y se expresan de forma absolutamente plana, sin matices. El suprematismo promovía la abstracción geométrica y el arte no figurativo, en búsqueda de la nada como logro máximo.

       Cuadrado negro es una tendencia a lo más básico: la línea, el plano, buscando las formas puras, simples, que no se podían encontrar en la naturaleza. Es un intento desesperado de liberar al arte del mundo de los objetos, de la pintura figurativa. Todo ello con un gran misticismo de fondo, que explicara el universo en su pureza. Por otra parte la obra se abre al mundo de la no representación, en donde el arte se libera de tener un fin estético. La obra es de una gran sencillez y sobriedad, en la que se ha prescindido absolutamente del color, pero no por ello ausente de complejidad, pues la serenidad de la forma geométrica parece retarnos con su quietud. Por otro lado, la elección de la forma cuadrada no es fruto del azar ya que, por tradición, junto con el círculo, esta es la representación de la perfección matemática, la forma cero. Es la máxima simplicidad de una expresión artística, llevada hasta casi sus últimas consecuencias. Un arte que no pretende otra cosa que expresarse a sí mismo sin ninguna simbología. No resulta fácil la interpretación de una pintura como ésta y quien pretenda encontrar un lenguaje escondido y críptico no lo conseguirá.  Nos encontramos frente a la abstracción pura.

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