novia

  Mi mayor desarreglo

  Hace años pensé que tenía mi vida resuelta, pues entonces consideraba que yo cortaba un pelo en el aire: andaba con una novia, Susanita, largamente manoseada y de familia con posibles. “Papa” era dueño de una cadena de peluquerías, tanto para personas, como para perros y gatos e incluso para abrigos de pieles y, aunque mi pelo era de bruja, nos llevábamos bien.

    En una fecha cercana a la boda Susanita me dio la patada en el culo. Me recriminó que yo era patizambo y aburrido. ¿Patizambo?, si acaso culitranco, y yo nunca la eché en cuenta sus tetas asimétricas. ¿Aburrido?, si acaso ella, cuya mayor diversión era ganar –con trampas- al ajedrez a su gato lampiño. Este ha sido mi mayor desarreglo. Siempre lo amaré (su dinero). Y respecto a la patada que me propinó: todavía no me ha cicatrizado la raja que me originó.

La faena demorada

lista palabras

Quise elaborar una lista, un borrador, con ideas interesantes sobre las que escribir. Al rato el papel seguía igual de blanquito y el bolígrafo de mi primera comunión continuó sin estrenar, además era factible que la tinta  hubiese carbonatado hacía décadas. Entonces llegó el turno a las majaderías, catorce de un tirón.